«Nunca se pone más oscuro que cuando va a amanecer»

abril 29, 2026 0 Por Claudio Villalobos
Nunca se pone más oscuro que cuando va a amanecer | Nashville Total Sports
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Concacaf Champions Cup · Semifinal · Primer Partido
Nashville SC bajo la lluvia en Geodis Park
Crónica · Claudio Villalobos

«Nunca se pone más oscuro
que cuando va a amanecer»

Nashville SC 0 — 1 Club Tigres · Geodis Park, Nashville · Abril 28, 2026

Geodis Park tenía esta noche una deuda pendiente con la tormenta. Llegó la lluvia, llegó el retraso, y llegaron menos de los que debían. Pero cuando Hany Mukhtar empujó el balón al fondo de la red en el minuto 6, los 21,739 que decidieron desafiar el pronóstico del tiempo olvidaron por un instante todo lo que la noche les había cobrado. Duró poco. El VAR, frío y preciso, apagó la fiesta antes de que terminara de encenderse. Reed Baker-Whiting, adelantado. Gol anulado. Ese claroscuro de apenas segundos resumió toda la noche de Nashville SC.

El técnico BJ Callaghan había pedido públicamente durante la rueda de prensa previa el respaldo de la afición, consciente de lo que significaba el partido. Pero las circunstancias no cooperaron: día entre semana, tormenta confirmada y un retraso de una hora por protocolo de seguridad ante la rayería — que en eventos de esta naturaleza en Estados Unidos exige una espera mínima antes de poder reiniciar actividades — conspiraron contra la asistencia. El contraste con los 30,109 del juego ante Charlotte era inevitable. De los poco más de 21 mil presentes, entre 300 y 400 eran aficionados de Tigres, cómodamente instalados bajo techo durante los 90 minutos, con su energía intacta, mientras buena parte de la hinchada local aguantaba las inclemencias de pie. Una pequeña barra, un gran ruido. Y al final, el resultado les dio la razón.

El arranque de Nashville fue prometedor. La jugada del minuto 6 fue agresiva, propositiva, exactamente el tipo de fútbol de presión y transición que Callaghan quiere de su equipo. Que el gol haya sido anulado por la posición adelantada de Baker-Whiting fue una ironía cruel: el mismo jugador que pasaría el resto de la noche en duelo con Ángel Correa fue también quien involuntariamente apagó la primera gran alegría de Geodis Park. Lluvia sobre mojado, literal y futbolísticamente.

Once minutos después, el guion se complicó aún más para Nashville. La salida por lesión del mediocampista Eddi Tagseth en el minuto 17 obligó a Callaghan a mover sus piezas antes de tiempo. El técnico reconoció después que Tagseth «prospera en partidos con muchos balones directos, segundos balones y momentos de transición», exactamente el tipo de juego que Nashville necesitaba para imponerse. Su pérdida se sintió.

La decisión táctica más debatida de la noche fue la de Callaghan al optar por el joven Reed Baker-Whiting para marcar a Ángel Correa en lugar del veterano Dan Lovitz. La lógica era comprensible: la juventud, la velocidad y el juego con ambas piernas del defensor prometían ventajas frente a un atacante de las características del exjugador del Atlético de Madrid. La apuesta no funcionó.

Correa no es un extremo que se queda fijo en su carril. Opera con libertad por todo el frente de ataque, controla el tempo, tiene movilidad permanente y es difícil de ubicar en tramos largos del partido. Siempre recibió con margen amplio para dominar el balón antes de intentar sus «fechorías». El gol lo resumió todo: un latigazo con la zurda desde posición central fuera del área, dobló la mano derecha de Brian Schwake y se coló en el marco en el minuto 33. Golazo. Y no fue solo ese momento: Correa socavó constantemente las salidas de Nashville por el carril izquierdo, dejando expuesta una de las principales vías de construcción del equipo local.

Ángel Correa celebra su gol mirando al cielo en Geodis Park
Ángel Correa celebra su golazo en el minuto 33. Fotografía: Concacaf / Uso Editorial

«Ángel Correa ha sido determinante desde el día en que llegó. Es nuestra bandera y un jugador decisivo.»

— Guido Pizarro, técnico de Club Tigres
Correa y Gorriarán celebran el gol ante la afición tigrilla
Correa y Gorriarán celebran ante la pequeña pero ruidosa barra de Tigres. Fotografía: Concacaf / Uso Editorial

Si Nashville SC sigue con vida en la serie es en gran medida gracias a Brian Schwake. El portero tuvo una noche monumental: abrió las piernas ante el remate venenoso de Juan Brunetta en el 30′, salvó el certero cabezazo de Ozziel Herrera en el 40′ y frustró el remate de Diego Laínez en el 90′. Fue el protagonista local de una noche donde Nashville necesitó más de su guardameta que de sus delanteros.

El análisis post partido de Callaghan fue honesto y lúcido. Tigres presionó alto en el primer tiempo y defendió bien las bandas con superioridad numérica, impidiendo que Nashville jugara al ritmo que le es propio. Las transiciones rápidas no aparecieron. Los pases a los «pockets» en tres cuartos del campo rival para Mukhtar no sucedieron. Y sin Sam Surridge, Andy Nájar y Cristian Espinoza se quedaron sin el punto de referencia ofensivo que necesitaban. El carril derecho fue el único que funcionó con cierta fluidez para Nashville, pero sin un rematador claro en el área, el daño fue limitado.

Espinoza y Mukhtar en acción ante la presión de Tigres
Espinoza y Mukhtar intentan romper la presión tigrilla. Fotografía: Concacaf / Uso Editorial

Mukhtar, capitán y motor del equipo, fue marcado hombre a hombre por Araujo durante prácticamente todo el partido. Guido Pizarro recuperó una estrategia de antaño — la marca personal — y le funcionó a la perfección. El capitán de Nashville respondió con inteligencia cayendo más profundo en busca de espacios donde su marcador no quisiera seguirlo, pero el daño colectivo ya estaba hecho.

«Probablemente nos apresuramos y dependimos demasiado del juego aéreo por las bandas, lo que impidió que ataques prometedores se convirtieran en ocasiones claras.»

— BJ Callaghan, técnico de Nashville SC

Tigres dio su zarpazo temprano y supo administrar el resultado hasta el final con autoridad. El marcador de 0-1 los encamina de vuelta al Estadio Volcán en Monterrey con ventaja en la serie, pero Guido Pizarro fue el primero en reconocer la dificultad de lo que viene: «Quedan 90 minutos muy difíciles. Tendremos que hacer un gran trabajo para avanzar.» Un respeto que dice mucho de lo que Nashville puede ofrecer cuando es su mejor versión.

Y es precisamente eso lo que se le pide ahora. Callaghan recordó que ya han jugado en condición de visitantes y han respondido, como cuando marcaron en el estadio del Club América. Si Nashville anota en el Volcán, la serie se iguala. La distancia entre el 0-1 actual y una final es exactamente un gol.

Gignac camina solo al final del partido en Geodis Park
Gignac, ingresado en el 89′, camina solo mientras Geodis Park se vacía. Fotografía: Concacaf / Uso Editorial

La oscuridad de esta noche en Geodis Park aún pesa. Pero como escribió el poeta costarricense Aquileo J. Echeverría, nunca se pone más oscuro que cuando va a amanecer. #EveryoneN